Algún día..

Anda, me pasan un meme. Hacia tiempo… se trata de poner nuestras aplicaciones informáticas favoritas.

  • Sistema operativo: Mac OS X. De largo.
  • Editor de texto: En Windows, Notepad++. En Linux, gEdit en modo gráfico y nano en modo consola. En Mac, Smultron.
  • Navegador web: Firefox.
  • Lector de suscripciones: Los widgets mandan.
  • Página de inicio: Google.
  • Motor de búsqueda: Google.
  • Weblogs: WordPress.
  • Programa de mensajería instantánea: Adium. Los de Windows y Linux son una mierda. Todos.
  • Aplicación P2P: uTorrent. Fuera de Windows, Azureus.
  • Reproductor multimedia: En Windows, BSplayer para video y Songbird para música. En Linux, Amarok, y en Mac, iTunes+Quicktime. Si no chupara tantos recursos ni fuera tan inestable, Songbird mandaria en las 3.
  • Grabación de CD/DVD: En Linux, GnomeBaker. En Mac, Toast. En Windows, Nero a la hora de grabar datos y CloneCD o ImgBurn a la hora de trapichear con “copias de seguridad”.
  • Procesador de textos: Me es bastante indiferente. Openoffice Writer o Microsoft Word.
  • Ahora mismo no me queda mas remedio que usar Windows, por la ausencia de Adobe Photoshop en Linux y por que no me he comprado un Mac aún :P

    Se lo paso a Fore.

    Ciampino y el hotel fantasma

    Tras una corta espera en el aeropuerto, que nos sirvió para conocer los sabores de Fanta locales, salimos a buscar el parking de Hertz, teóricamente cercano al aeropuerto. Nada mas salir vemos un par de furgonetas de los Carabinieri (AKA Guardia Civil) cortando una calle. Presentan un aspecto bastante gracioso. Alguna gente se empeña en que en los peculiares vehículos pone Cabroneri, mientras uno de los agentes les mira con cara de cabreo. Tras un pequeño paseo por algo que parece la antigua Vega de Granada, aunque algunos se empeñaban en compararlo con Almuñécar, llegamos al parking donde nos esperan los coches.

    El profesor avista su coche nada mas entrar. Lo abre, y el sector cani, acompañado del sector góticas-malignas se apresura a entrar. Con esa ocupación en 4 de las 6 plazas, y con un fumador crónico como conductor en una de ellas, mi cerebro reacciona rápido y antes de que ellos hubieran abierto la primera puerta ya me encontraba buscando el otro coche, que para colmo era mas espacioso, potente y confortable, lo que marcaria la envidia de los ocupantes del primer vehículo durante todo el viaje, con intentos fallidos de usurpación. Para colocar las maletas se recurrió a la persona que mas horas de tetris tenia encima. Tardé 10 minutos en colocar todas las maletas, para lo cual tuve que plegar uno de los 7 asientos, transoformando el sexto en un espacio agobiante, también llamado perrera. Por suerte una chica decidió que su estatus autoimpuesto de perra le daba derecho a ese asiento, y los demas tan felices.

    Como conductor tenemos una de esas profesoras de Inglés que se sacaron el título en la tómbola de la feria. Además está un poco empanada. De su bolso saca un nuevo juguete. Se lo ha comprado sin tener ni puta idea de utilizarlo. En el otro coche llevan otro. Cabronazos, que mal repartido está el mundo. Abro el TomTom5 con mapas de Europa, todo con licencia original-que-te-cagas. ARGH. Le indico la dirección del hotel, y nos lanzamos a la aventura por Roma, no sin antes sufrir la toma de contacto de la conductora con un coche de esta década, tardando 20 minutos en comprobar el funcionamiento del freno de mano electrónico, por ejemplo.

    La profesora protesta por que no oye al guía del PDA. Le subo la voz. Cuando le subo la voz protesta por que la oye pero no la entiende. El mierda-altavoz distorsiona. Mi cerebro piensa algo para conectarlo al audio del coche, pero no tengo los recursos suficientes allí. Total, que me toca hacer de amplificador vocal al puto GPS. El maravilloso chip Sirf 3 recibe a duras penas desde el cristal del salpicadero, y se ve que el tio del Corte Inglés no les intentó encasquetar una antena externa, que habría venido de putísima madre ahora. Como consecuencia, el Tomtom se va por los cerros de úbeda cuando le da la gana. Conseguimos llegar al supuesto hotel, pero allí solo hay un descampado y lo que parece la sede de Ericsson Italia. Tras dar cientos de vueltas por la misma calle, lo encontramos al fin. Hotel Arcadia. Llegamos con el cansancio del viaje. Un recepcionista de aspecto gracioso nos da las llaves de la habitación previa entrega del pasaporte. Como era de esperar, a mi me toca con el otro chico. Pero se nos había olvidado que a última hora se incorporó el sector cani. Y nos dicen que estamos en una cuádruple. Genial.

    Próximo capítulo: “This is war”.

    El “avión”.

    El avión se aleja lentamente de Madrid y las azafatas con cara de inglesa fea de Ryanair nos intentan vender cosas como mini-latas de refrescos a 3€ o avioncitos a escala por 24€. Decidimos atracar el revuleto de frutos secos marca Hacendado que descansa en mi mochila, hasta que la sed nos puede, pero no llevamos nada de beber y nuestros principios nos impiden comprarlo.

    Una amiga va al servicio a beber agua y vuelve con la cara algo arrugada. Un chaval la sigue, y vuelve murmurando algo de agua blanca. Me toca a mí, y mis peores sospechas se confirman. El agua es.. blanca. Y sabe a… mierda. Como me muero de sed, bebo un par de sorbos pensando en la indemnizacion que me van a dar por no avisar de que no es potable.

    Vuelvo a mi preciada ventana, y algo me dice que estamos pasando sobre vida inteligente. Fijo mi vista en la tierra, y veo una gran ciudad. Un cauce de rio vacío, otro lleno, un edificio raro con lagos alred.. ¡Un momento! ¡Es Valencia! Vienen a mi cabeza los recuerdos de mis numerosas estancias en esa ciudad, los buenos momentos pasados con la gente de Mistermod (menos con Mystique, que es una perra) y aquellas eternas noches sin dormir delante del monitor. Tambien me viene a la cabeza que Pato me debe dinero y que estamos encima de su casa, en la zona Sur. Rápidamente dejamos a Valencia, los frikis y mi dinero atrás para dar paso al eterno océano. Ahora pienso en lo que le debo yo a Internet. Sin él, ni siquiera sabria que eso por lo que habiamos pasado era Valencia. Poco después pasamos por Mallorca: Allí están Forenaits y Mind Hunter entre otros. Internet mola.

    Pasados estos momentos nostálgicos, me centro en la conversación para llegar a Roma antes de que nos diéramos cuenta. Las siete colinas se extienden a ambos lados del avión, y cuando hemos tomado tierra y una chica comenta “Ha sido suave” tomamos tierra de verdad, y la tartana con nombre de Boeing tiembla hasta la última tuerca. La salida es un caos aún mayor que la entrada, sobre todo si tienes tu maleta en la otra punta del avión. Por fin llegamos a Ciampino, uno de los dos aeropuertos de Roma. Parece ridículo al lado de Barajas. Mientras nuestros profesores realizan el papeleo para alquilar un par de coches y nosotros intercambiamos números de teléfono, oimos las primeras frases en Italiano. No cabe duda. Estamos allí. De verdad.

    Veo a mi lado como dejamos atrás el aeropuerto. Después, Santa Fé. A lo lejos, Granada. Arturo, nuestro profesor, que se sienta al lado del sector cani, pide una cámara para sacarles una foto. Recibe unas cuantas donaciones voluntarias y saca un par de fotos, que dicho sea de paso, he de conseguir como sea. Yo decido que es el momento de estrenar mis nuevos auriculares que compré con el premio de literatura del Instituto el día de antes. Por fin tengo unos In-Ear. Suena Painted Windows, de Authority Zero, y el consiguiente subidón de ánimos y energía mientras me evado mirando las nubes por la ventana hace que me de cuenta de lo obvio: El viaje comienza.

    Debajo de mí, olivos y más olivos me indican que aún estamos en Andalucía. Pronto dejan paso a vastas extensiones de secano o de prados verdes, y en menos que canta un gallo estamos en Madrid.

    Salimos por la parte delantera del avión con nuestro equipaje, sin muchas dificultades. Uno de esos túneles metálicos nos lleva a la terminal. El profesor y algunas compañeras recogen sus sobrecargadas maletas que han tenido que facturar. Otros sentimos atraccion natural por uno de esos carritos para llevar equipajes. No tardo en hacerme con uno para quedar decepcionado con los avances tecnológicos, como un fuerte desvio a la izquierda, o el aumento de potencia de los frenos del asa. El pequeño vehículo pierde todo el interés para mí, pero me siento en él para hacer el trayecto hasta la siguiente terminal a pesar de las quejas de mi amiga, que empuja el carro como puede.

    Barajas, aparte de un laberinto, parece una curiosa colección de humanos de todas las nacionalidades y razas. Me quedo asombrado por la variedad de rasogs faciales, tonalidades de piel o idiomas hablados que puedes distinguir en unos metros, pero lo que resulta más fácil es distinguir a uno de tu propia especie. Un chico pasa cerca de nosotros con una camiseta de Metabolik, y el detalle no escapa a mis ojos.

    Llegamos a los mostradores de Ryanair, y nos situamos al final de una kilométrica cola. Joder, tanta gente cabe en un puto avión? Es imposible!

    Media hora después llega la hora de comer algo, puesto que nos morimos de hambre. Los desgraciados que no hemos traido nada de casa comprobamos como nos intentan cobrar 6€ por una mierda de bocadillo, y pasa en todas las tiendas. Acabamos rapiñando de nuestros compañeros.

    No mucho después toca pasar el control de seguridad, y después de que a una chica le pillaran con varios botes de zumo en la maleta (tiene cojones..) entramos a la zona “segura”, donde tiendas y tiendas y tiendas atraen la atencion de todos/as, buscando regalos que traer de “Italia”. Qué triste. Nos abrimos camino por el laberinto y llegamos a la T49, donde una cola gigantesca nos depara. Cuando embarcamos, nos avisan de que los asientos no están numerados. Horror. Ahora comprendemos como podia haber tanta gente en la cola, y yo entiendo mejor el concepto de “Vuelo Barato”. Espacio entre filas nulo, un pasillo minúsculo… un auténtico infierno el encontrar sitio. Al final consigo uno con ventanilla en la penúltima fila, pero el cristal está sucio. Como guinda del pastel, recordamos que por problemas indeterminados la salida del avión se había retrasado.

    El avión se tira 20 minutos dando vueltas sin despegar, y nosotros, aunque entre bromas sobre el servicio de ryanair, nos empezamos a impacientar.

    Una hora después decide realizar un despegue un poco brusco, bajo una tormenta con rayos a pocos metros, que rápidamente deja atrás. Y así, nos encaminamos hacia Roma en un Boeing 737-800 que se cae a pedazos.

    Tras salir de casa con la típica sensación de que me dejaba algo, me encaminé a la rotonda de juanrocklandia el Palacio de Congresos, donde un autobús nos llevaría al Aeropuerto de Granada. Me encuentro con algunas compañeras.

    Tambien hay 2 chicos, pero son “los malos de la peli”, cuyo aspecto y carácter podéis imaginar si os digo que se trataba de un documental sobre el acoso escolar. Van de cani-raperos-gangsta, con medallas de oro que en realidad son de plástico (qué listos, seguro que es para que no pite el detector) y indumentaria cantosa que no se cambiarian en todo el viaje. Hacen contraste con sus padres, con aspecto de empresarios, de traje y corbata, aunque las apariencias engañan.

    Tras conseguir averiguar la situación exacta del autobús, nos montamos echando en falta a 2 personas que no tardaron en llegar.

    Atravesamos Granada en autobús, y mientras charlo animadamente con una amiga, me fijo en las calles de nuestra ciudad y me despido de ellas por una semana. En los asientos de detrás tenemos una pareja inseparable que cumple con el ejemplo de chicas en la edad del pavo, y consiguen sacar un doble sentido un tanto obsceno a cada frase que oyen. Menudo viaje nos espera.

    Llegamos al Aeropuerto. Sacamos tarjetas de embarque y toca pasar controles de seguridad. No tengo que facturar maleta, por poco… llegamos al detector de metales. Me acuerdo de la hebilla de mi cinturón. Llevo pantalones anchos 6 tallas mas grandes. MIERDA.

    Una vez superados los controles, salimos por una de las 3 terminales del aeropuerto. Ahí está el pequeño Airbus de Spanair. Asientos numerados, busco el mío. Al lado de la profesora. Genial.

    Antes de despegar, me fijo que una pieza de la estructura que sujeta los asientos está suelta. Se lo digo a la azafata. Según ella no pasa nada, pero me ofrece cambiarme de sitio. El avión parece que es privado: vamos nosotros, 10 o 15 personas más y el resto de los asientos vacíos. Me apresuro a ocupar uno al lado de la ventana. El avión se abre camino por el complejo entramado de pistas, superando algunas rotondas incluso. Me acuerdo del “bonito” trabajo de nuestro alcalde con ellas en nuestra ciudad. Cómo será Italia?… El avión despega y todos notamos esa característica sensación en la entrepierna. Mi amiga me avisa de que el sector cani es digno de mirar: Están llorando.

    Adios…

    Equipaje preparado, no me dejo nada?… Vale. Por cierto, me han cambiado de italiano, ahora estoy con un tio. KAKA. Ya os contaré.

    Ciao, Andrea…

    7) ANDREA AGRESTA - Sergio Ibañez

    Yo vivo en un barrio que està bastante lejos del instituto, en el Vico Pordenone nùmero 3. Voy a la escuela en autobùs, o a veces, en coche.
    En mi casa somos cinco personas: mi padre, mi madre, mi hermana (mayor que yo), mi abuela y yo. No tenemos ningùn anìmal.

    No tenemos una habitaciòn para los huéspedes, pero hay una cama libre en mi habitaciòn.
    Me gusta mucho ir a los scout, escuchar mùsica pop y el deporte que prefiero es el cìclismo.
    El nùmero de telefono de mi casa es 0905382xxx. Mi numero es 3201161xxx.
    Mi padre es jardinero y mi madre es empleada.
    El nùmero de mòvil de mi madre es 3899813xxx.
    Mi correo elettronico es xxxxx@hotmail.it

    Gracias, Luna..


    OH MY GOD WE ARE FUCKED UP.

    Se me viene el mundo abajo solo de ver que hay gente que gasta un mensaje en esto.

    Mañana a clase, a aguantar las batallitas de mis compañeros capillitas. Devotos…

    No, no soy un adicto…

    Y es que te lo planteas seriamente cuando visitas por primera vez ese invento llamado BlogoEdad y te das cuenta que te suenan un monton de nombres, que conoces a otros tantos y que eres amigo de unos pocos de los usuarios, independientemente de la franja de edad.

    Y te das cuenta de que no estas solo, y que hay mas “subproductos de la LOGSE“, como acostumbran a llamarnos, contando su vida a través de páginas dinámicas.

    Creo que me despido por hoy, que estoy hecho polvo.