Diez años.
No recuerdo la fecha exacta, y por eso he ido retrasando la publicación de este post durante unos meses, para asegurarme de que ya se habían cumplido.
Hace algo más de una década, a principios de 1997, se realizaba desde mi antigua casa en Vegas del Genil una llamada al número 055.
Era un tanto especial. No era voz lo que circulaba sobre ella, ni los tonos del fax. No sé con exactitud qué había al otro lado de la línea, pero de mi lado había un Standard 9600bps faxmodem reconocido automáticamente por Windows 95.
Internet Explorer 3, sin ningún tipo de soporte de CSS por aquel entonces, mostró una página con muchas cajas de texto para buscar en los distintos buscadores. El primero se llamaba altavista.
Y ahí empezó todo.
De lo que vino después, sinceramente no sé qué contar. Las páginas no se movían, flipabas cuando veias un GIF animado. Nadie supo que era eso de Internet hasta aquellos anuncios de Terra en el 2000. En clase no se creían que lo tuviera. No existía el messenger, o no lo conocíamos. Cuando conocías a alguien en un chat probablemente te despedías de él para siempre al cortar la conexión. En verano de 1998 ya usaba FTP para subir cosas a un dominio reistrado directamente con la ICANN. Aquellos chirridos al establecer la conexión nunca los olvidaré. En 2002 vino el ordenador propio, con la posterior cuasi-ocupación de la línea. En 2003 conocí por primera vez en persona a alguien que había conocido previamente en el messenger. En 2004 vino el ADSL y las primeras partys. 2005 supuso para mí un cambio en la manera de ver las cosas, ya no me llenaba tanto esto. Estaba cansado o madurando? Quien sabe. A mediados de 2006 dejé de aportar activamente en algunos foros. En ese punto cualquiera tenía internet y las cosas no eran como antes. A finales de ese año mi nombre de pila volvía a identificarme en la mensajería instantánea, y dejé de utilizar el alias. 2007 trajo a principio de año el primer dinero considerable ganado virtualmente, muchas nuevas amistades y un nuevo cambio en la forma de ver las cosas.
Aún quedan muchos años, y no sé que me depara el futuro, pero de lo que estoy seguro es de que internet seguirá conmigo en mayor o menor medida. Quizás los 20 años los comunique hablándole a una pantalla, o mediante un blog que se pueda leer en casi cualquier dispositivo sin que te cobren un ojo de la cara, o tal vez no haya lugar donde celebrarlos. Quien sabe.
Entrada nº 200